APRENDIENDO A RESPETAR
“APRENDER A RESPETAR”. EDUCAR A LOS NIÑOS PARA NO TENER QUE CASTIGARLOS CUANDO SEAN ADULTOS.
Los miembros integrantes de Misión 365 tenemos la oportunidad de servir y dar testimonio en la forma de hacer nuestro trabajo. Debemos demostrar cada día nuestra relación con Dios, tanto dentro como fuera de nuestros lugares de trabajo. Tenemos que demostrar un nivel de integridad a través de una vida recta y de la observación de la Ética profesional y espiritual. Un Agente de Policía, un militar, un miembro de emergencias o de seguridad “cristiano” puede enseñar valores, ya que es un profesional que al cabo del día se preocupa por ser ejemplo para todos: ciudadanos, compañeros, amigos, familiares e incluso infractores.
¿Por qué no introducir en los Centros educativos los valores de Respeto, amor, paz, gozo, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza y otros?
¿Por qué no introducir la figura de nuestra profesión como cristiano y como transmisor de esos valores?
¿Qué entendemos por respeto?
“Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere=mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es”.
Si mencionamos la palabra “respeto”, seguramente se nos viene a la mente una gran cantidad de situaciones en las que este valor interviene.
Ya desde pequeños aprendemos que debemos respetarnos a nosotros mismos, a nuestros padres, a nuestros amigos, maestros, las normas que regulan la vida en sociedad y a la naturaleza, entre otras cosas.
Nuestra vida social se basa principalmente en el ejercicio correcto de éste y, por ello, constituye uno de los elementos fundamentales en la formación de la personalidad, mientras que asegura una convivencia armónica y exitosa.
Los adultos y, sobre todo, los maestros, policías, utilizamos muy frecuentemente la palabra respeto. Pero, ¿qué significa en realidad? Si la buscamos en el diccionario, encontraremos que, por una parte, hace referencia a la veneración y acatamiento que se hace a alguien y, por otra, a una demostración de interés y consideración. En ambas acepciones tiene que ver con valorar al otro, reconocer sus derechos y esforzarse por no perjudicarlo con nuestras acciones.
HAZ LAS COSAS COMO DIOS MANDA
Para nuestra Asociación es una ilusión el poder impartir las charlas “Haz las cosas como Dios manda”, no como un proceso aislado, sino que sean el punto de inflexión para que se realicen a lo largo del año con un seguimiento personalizado de los asistentes.
Es nuestro deseo mostrar al Policía, Ejercito y a los miembros de los servicios de Emergencias y Seguridad en la comunidad, como un ejemplo de valores y a las Instituciones policiales y militares como cercanas a la ciudadanía, cuyo fin primordial son el servicio efectivo a la Sociedad.
También perseguimos que el ciudadano nos vea como una persona que los protege, no únicamente de cualquier agresión a sus libertades y posesiones sino también como un alguien cercano a sus vidas, alguien que les puede aportar otro tipo de seguridades tales como disponibilidad inmediata, cercanía, escucha activa, consejería, aportación de valores, orden en sus vidas personales…
PROGRAMA DE PREVENCIÓN DE SUICIDIOS EN LAS FUERZAS Y CUERPOS DE SEGURIDAD Y EL EJÉRCITO
Hay muchos motivos que pueden llevar a un policía o un soldado a pensar en quitarse la vida: los turnos de trabajo, que causan insomnio, problemas gástricos, hipertensión; el propio estrés de la profesión; la sensación de desamparo ante una intervención problemática; los problemas familiares causados por la difícil conciliación familiar, que causan divorcios y malas relaciones con los hijos; la frustración profesional, que da como resultado el pensamiento de que haga lo que haga no sirve de nada; los traslados de ciudad al ingresar en el cuerpo o fuerza, o por ascender a una escala o categoría superior; la percepción de que algunos mandos en lugar de aliviar presiones las crean; la responsabilidad que se tiene sobre las vidas de otras personas y el peligro que existe para la propia vida o integridad física; la sensación de que la sociedad les desprecia; el sueldo tan bajo en comparación con el riesgo que supone su profesión.
Si estás pasando por alguna de estas situaciones o varias a la vez, si estas pensando que:
- Ya nada tiene sentido.
- Nada merece la pena.
- No tiene solución.
- No le importas a nadie.
- No sirve de nada esforzarse.
- No pintas nada en este mundo.
CONTACTA CON NOSOTROS, PODEMOS AYUDARTE.
Si conoces algún compañero que esté pasando por estos momentos, ponle en contacto con nosotros.